Autonomía Universitaria

Por Rafael Cordera Campos*

El tema de la autonomía universitaria ha vuelto a instalarse tanto en México como en la región de América Latina y el Caribe. José Blanco (La Jornada 2010/10/05) lo registra muy bien: “Las relaciones entre las instituciones de educación pública y los poderes federales y estatales van desde la tensión sorda permanente hasta las crisis recurrentes aquí y allá. Estas tensiones permanecen en la oscuridad, especialmente en las entidades federativas, pero son cotidianas y acalladas por los medios locales”.

En nuestra región, ha habido casos recientes en los que se agrede la autonomía universitaria. Desde aquellos en donde la negociación por parte de los gobiernos persigue, antes que otra cosa, mantener o reducir los presupuestos de las instituciones educativas, hasta otros en donde las autoridades gubernamentales, nada creativas, vuelven a los viejos métodos en los que provocan son los policías o el ejército para contener las políticas universitarias. En pocas palabras, hay de todo.

Estamos tratando un tema de tremenda actualidad tanto en México como en varios países de nuestra región. Por ejemplo, aunque ahora nos llegan las noticias del Ecuador, abordando el presunto intento de golpe de estado por parte de policías insurrectos, pronto nos llegará también lo que se pretende hacer, desde el gobierno de Rafael Correa, para limitar y reducir la autonomía de la universidad pública de ese país.

Los gobiernos estatales en México agreden universidades públicas. José Blanco describe muy bien los casos de las universidades de los estados de Durango Y Jalisco. Afectan leyes que protegen a las instituciones educativas sin recato alguno. No les importa que uno se de cuenta que con ello (y más) lo único que muestran es su ignorancia respecto de la Universidad.

No piensan en lo que hacen ellas en beneficio de sus estados, en el efecto económico, político y cultural que significa formar profesionales con criterio y compromiso social. Y si eso ni siquiera lo ven, menos podrán valorar lo que significa la contribución de las instituciones a la hora de ligar la investigación científica y tecnológica al desarrollo estatal, regional y nacional.

El colmo de los colmos lo representa el actual gobernador de Jalisco quien con botella en mano fue a meterse al hogar de un ex rector de la Universidad de Guadalajara  para provocarlo. Lo han confirmado todos los medios.

Se sabe que en la política es frecuente encontrar “frijoles en el arroz”, pero esto es más que eso. Nuestra Constitución respalda y define a la Autonomía Universitaria. Lo que hace falta es que los gobernadores de Durango y Jalisco la respeten. Nada más, pero nada menos.

En la parte presupuestal que reclama la Universidad de Guadalajara, no tengo idea si ello está firmado entre las partes o si se trató de un compromiso de palabra. Pero siendo un compromiso, al gobernador le hace falta honrar su palabra. Con firma o sin firma, se trata de un compromiso que conlleva el honor del Ejecutivo de Jalisco y del rector de la U de G.

Hoy hablamos de dos universidades públicas y mañana podemos hablar de más. La defensa de la Autonomía, dado que ya existen casos documentados, requiere que los rectores de las universidades públicas reflexionen acerca de un tema delicado pero que tiene mandato constitucional.

En América Latina y el Caribe, en varios países, está hoy pasando lo mismo. En la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL, con más de 180 instituciones afiliadas y que son de los países de la región), en el próximo noviembre se realizará una conferencia magistral acerca del tema que nos ocupa. Hace tres años, en la Asamblea de Bogotá, se inició dicho evento abordando el mismo tema de la defensa de la autonomía universitaria, que se está convirtiendo en tema político que convoca a las comunidades universitarias a actuar defendiéndose y proponer. Quiero decirle con esto que quienes han tomado las iniciativas de agredir o afectar a las instituciones educativas de nivel superior han sido las autoridades federales o estatales.

No tienen nada de nuevo ni de bueno. Simplemente habría que recordarles a esas autoridades lo que son y representan las universidades. Lo que significa o puede significar agredirlas cuando en ellas existe capacidad de respuesta.

*Secretario General de la UDUAL

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